
Tres ciudades andaluzas componen los vértices del triángulo del jerez y en ningún otro sitio es tan grande el impacto de la geografía y el clima como lo es en el estilo de los finos y manzanillas.
Importa muy poco si las uvas proceden del triángulo central; el factor decisivo en el sabor final lo determina en qué lugar se cría el vino. Dicho de otro modo, cada Fino y Manzanilla procede de la misma uva (Palomino) criada en la misma tierra albariza, cosechada a la vez y tratada de la misma manera en la bodega, y es que los vinos varían considerablemente durante su crianza. En ningún otro tipo de jerez existen estas diferencias tan marcadas por las ciudades de Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda.