Bienvenido a la Casa Lustau de los Vinos de Jerez
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El Triángulo del Jerez

El Triángulo del JerezTres ciudades andaluzas componen los vértices del triángulo del jerez y en ningún otro sitio es tan grande el impacto de la geografía y el clima como lo es en el estilo de los finos y manzanillas.

Importa muy poco si las uvas proceden del triángulo central; el factor decisivo en el sabor final lo determina en qué lugar se cría el vino. Dicho de otro modo, cada Fino y Manzanilla procede de la misma uva (Palomino) criada en la misma tierra albariza, cosechada a la vez y tratada de la misma manera en la bodega, y es que los vinos varían considerablemente durante su crianza. En ningún otro tipo de jerez existen estas diferencias tan marcadas por las ciudades.

 

Las tres ciudades del Triángulo

Jerez de la Frontera

Jerez produce alrededor del 80 % del vino de la región. Ser la ciudad más al interior (a 20 km. de la bahía de Cádiz) es suficiente para que los vinos de Jerez sean los de más cuerpo. El abrasador viento de Levante que sopla del interior de España es menos agresivo por las brisas marinas y las temperaturas alcanzan entre 30 y 40 grados en verano. La cuidadosa disposición de las bodegas, mirando al suroeste de la ciudad, asegura la mayor influencia marítima para mantener las soleras frescas y mantener la delicadeza de los vinos. El Fino criado en Jerez suele tener más cuerpo que el ligeramente más elegante y fragante del Puerto de Santa María.

Puerto de Santa María

La esquina menos conocida del triángulo cuenta con sólo un 5 % de todo el jerez. Veinte kilómetros al suroeste de Jerez, el Puerto de Santa María se ubica en la desembocadura del Guadalete, en la bahía de Cádiz. En un promontorio, está bien posicionado para recibir las ráfagas de viento del Atlántico. Los frescos vientos de Poniente (oeste) rebajan en verano la temperatura 10 aliviantes grados respecto a Jerez.

Sanlúcar de Barrameda

Sanlúcar es afamado por su propio estilo de vino (Manzanilla) a menudo descrito por su sabor salino. La ciudad más al norte de las tres, en la desembocadura del Guadalquivir, está mucho más a la merced del Atlántico y el grado de humedad es crítico para el estilo de los vinos. Se encuentra a unos 35 km. al noroeste de Jerez y cuenta con el 15 % de la producción.

La crianza de los vinos en estas tres ciudades se lleva a cabo de una manera similar, corriendo escalas en el sistema de solera durante 5 años o más.

Las catedrales que albergan las botas son todas muy parecidas: negras, con botas cubiertas de moho y montadas a no más de cuatro alturas. Suelos de albero regados para mantener la humedad, techos altos para permitir la circulación del aire y mantener la temperatura lo más constante posible.

La diferencia de sabor de los vinos se debe enteramente al diferente grosor del velo de flor que cubre la superficie del vino. El clima más frío de la costa es propicio para el crecimiento de la flor natural, necesario en el caso de los finos. La mayor humedad de las zonas costeras influye en esto.

La mayoría de las bodegas sólo producen en una de las ciudades del triángulo. La casa Emilio Lustau, sin embargo, lo hace en las tres.

 

   
© Emilio Lustau, 2004